Estaba allí. Mi cuerpo estaba allí. La sonrisa aprendida, la frente relajada como me enseñaron. Pero las voces, aquellas voces impacientes ascendían en espiral huracanadas, adueñándose de mi conciencia, a través de mis venas y de mi piel, por los recovecos de mis huesos, abrazando mi médula. Noté un pinchazo en la nuca, como el aguijón de una abeja furiosa y supe que habían vencido. Me llevé la mano al cuello, con delicadeza, nadie debía notarlo. A lo mejor si me esforzaba un segundo más en mantener aquella dulce apariencia no volvería a pasar. Y pensé «respira y cuenta hasta tres». Me despisté el instante que cerré mis párpados en la última cifra. Suficiente. Al abrirlos sentí un alivio del tamaño del silencio en el desierto. Sin embargo ellos me miraban aterrorizados, todos menos uno y el espejo manchado de sangre.



¡hola!, me ha gustado lo que has escrito, y por ello me gustaría que me aceptaras como amiga.
bye ^^
Parece una historia de vampiros... o puede er que esté tan obsesionada con ellos que ya me los imagino por todas partes, jejejeje.
Un beset.
Seguramente tú ya formabas parte de ellos y no lo sabías.
BESOS
Tu textos poseen una tremenda fuerza, además despiertan tanto a la imaginación.
ME ENCANTA LEERTE
"... del tamaño del silencio en el desierto ...". Qué bueno. Hasta creo conocer esa sensación. A ver si actualizamos :P.
Besos!
Muy interesante el texto. Es verdad, tenemos de nosotros una imagen que es sólo una parte de la realidad. Los demás nos suelen dar retazos de la otra parte. Y a veces nos sorprenden. Encantada de visitarte.
Hola, gracias por aceptarme como amiga, ayer comence mi blog, poco a poco ire conociendo a tantos amigos invisibles. Me senti identificada con tu texto, es como un gran grito, que no quiso salir...un abrazo grandote.
Bonita forma de describir como se van rompiendo las formas estándar de comportamiento. ¡Saludos!
Hola, Revangel!
Tengo algo que decirte. Lo he dejado aquí:
http://www.lacoctelera.com/domovilu/post/2008/06/27/llamada-mis-a...
:-)